Enseñando juegos en Play Planet


Recientemente ha abierto sus puertas en Málaga el primer play bar de la ciudad: Play Planet, donde podemos disfrutar de un buen desayuno, merienda o cena al mismo tiempo que desplegamos nuestros juegos favoritos y luchamos por el control del mundo, por ser el empresario más exitoso en la Revolución Industrial o por rescatar los antiguos tesoros de una antigua civilización.



El pasado lunes nos ofrecieron la oportunidad de desplazarnos allí para explicar a quien quisiera acercarse cómo se juega a la sensación de los últimos meses, Android: Netrunner, y allí fuimos con algunos mazos de cartas ya configurados y listos para dar a conocer este juego a quien aún no hubiera tenido oportunidad de probarlo.



Para la demostración utilizamos los mazos básicos que recomienda el manual para aprender las reglas del juego, con los que pudimos representar los intentos de Kate McCaffrey por robar los datos de la corporación Jinteki en el futuro ciberpunk que nos plantea Android: Netrunner. En la mesa de al lado, por cierto, jedis y señores del Sith se enfrentaban en una partida de Star Wars: el juego de cartas, del que también llevábamos mazos preparados.



Esta ha sido tan solo la primera de nuestras demostraciones. En las próximas semanas seguiremos acudiendo a Play Planet para enseñar juegos, de lo que iremos avisando por Facebook, Twitter, o por nuestro foro.


Lex Ludi opina: Legendary: A Marvel Deck Building Game

 

Hace ya unos meses que este juego de construcción de mazos basado en el universo superheroico de Marvel Comics apareció por nuestras mesas, gustando a casi todo el mundo y generando muy buenas críticas. Recientemente ha aparecido una expansión que añade nuevos héroes, villanos y tramas enriqueciendo aún más las partidas. Vamos a ver qué opinión tienen algunos de nuestros socios acerca de esta experiencia comiquera.

 

 

Alfman: Uno de los mejores (si no el mejor) deck-building game que hay en el mercado. Su enorme rejugabilidad y un tema tan friki como los superhéroes hará que cualquier aficionado a este tipo de juegos caiga irremediablemente. Su única pega es el elevado precio de venta, que no hará sino subir apenas las expansiones comiencen a salir.

 

 

Geralt: Llevando unos pocos deck-buildings probados a mis espaldas, he de decir que Legendary podría colocarse entre los primeros de mi lista en lo que a jugabilidad y diversión se refiere. Si bien con el juego básico pecaba a lo mejor de cierta facilidad según qué tramas, con la expansión le dan una vuelta de tuerca más, y casi un giro de 180º, ya que algunas se convierten en extremadamente complejas y hay que sudar de lo lindo. Me encanta la gran variedad de personajes que trae y que parece van a seguir sumándose al elenco, lo que da todavía dará mas vida a un juego muy aconsejabla para todos, ya sean fans o no de la saga Marvel.

 

 

ilogico: Legendary es un grandísimo juego de construcción de mazos. El hecho de que haya diferentes villanos y diferentes escenarios le da mucha rejugabilidad, representando cada escenario un desafío totalmente diferente. La gran cantidad de héroes que trae también le añade muchas posibles partidas diferentes. Lo único malo, o quizá no tan malo, es la cantidad de expansiones que, seguro, va a tener.

 

 

Lethan: Un fantástico deck-building, de los mejores junto a Dominion. Las partidas son muy variables gracias a los diferentes villanos, tramas, enemigos... Lo único malo, que las ilustraciones y el diseño gráfico son un asco. Tiene delito, siendo un juego de Marvel.

 

Imágenes obtenidas de Boardgamegeek. Originales aquí.

 

Héroes de la Antártida

 

No hace mucho que se celebró el centenario de la llegada al Polo Sur de la expedición liderada por Roald Amundsen. Esta tuvo lugar el 14 de diciembre de 1911. Amundsen marcó su hazaña plantando la bandera de su país, Noruega, en el lugar, así como dejando dos cartas: una para su rey y otra para el desafortunado Robert Scott, que llegaría al lugar para ver cómo tenía que conformarse con ser el segundo expedicionario en alcanzarlo. Robert Falcon Scott lideraba otro grupo que competía con el de Amundsen por ser el primero en llegar al Polo Sur, encontrando primero el fracaso y luego la muerte, debido a la conjunción de algunos hechos desafortunados y la toma de ciertas decisiones equivocadas.

 

El equipo de Roald Amundsen en el Polo Sur.

 

En pleno verano, incapaces siquiera de hacernos una idea de las temperaturas tan bajas a las que se tuvieron que enfrentar los hombres de Amundsen y los de Scott, nos encontramos con que Perepau Llistosella y Pedro Soto han puesto en marcha una campaña de financiación a través de la plataforma Verkami para la publicación de 1911 Amundsen vs Scott, un juego para dos jugadores inspirado en la competición entre ambos exploradores por alcanzar el lugar más meridional del planeta.

 

 

En el momento de redactar este artículo quedan aún 34 días de campaña y llevan ya algo más del 75% del importe necesario recaudado, lo que hace sospechar que muy probablemente el juego finalmente será editado.

 

Algunas cartas del juego.

 

En 1911 Amundsen vs Scott dos jugadores se enfrentarán en una carrera por alcanzar el polo sur. Cada uno de ellos deberá robar y gestionar muy bien sus cartas para avanzar por los distintos sectores del tablero de juego. Existe la posibilidad de que un explorador se pierda o, peor aún, muera en la helada desolación de la Antártida.

 

Una carta espectacular, que trata sobre el sacrificio de perros extenuados por parte del equipo de Amundsen para usarlos como comida para los demás perros.

 

El diseño gráfico del juego es espectacular, y se debe al magnífico trabajo de Pedro Soto, que nos sorprende con cada carta nueva que vemos aparecer en la red.

 

Aquí aparecerán los dos mecenas que más han aportado a la financiación del proyecto.

 

La campaña de financiación comenzó el 17 de julio y continuará hasta el 27 de agosto. Como es habitual en este tipo de iniciativas, según el importe aportado se puede acceder a diferentes modalidades, como recoger el juego en mano, recibirlo en el domicilio, adquirir varias copias a mejor precio o, para los que aporten más, la posibilidad de aparecer retratados por Pedro Soto en alguna carta del juego.  Algunos por aquí tenemos ya nuestra aportación hecha, y esperamos ansiosos el momento de tener el juego en las manos, lo que ocurrirá muy probablemente en octubre de este año. Deseamos mucha suerte al diseñador y al ilustrador del proyecto, y les aseguramos que no se escaparán sin firmarnos nuestras copias en cuanto los tengamos cerca.

 

Arcilla, madera, grano y pescado

 

En el noroeste de Francia se encuentra la ciudad de El Havre, famosa por ser el segundo puerto más importante de Francia por detrás tan solo del de Marsella. También es conocida por estar su centro inscrito por la Unesco como patrimonio de la humanidad, tras ser reconstruido después de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Pero lo más probable es que la mayoría de nosotros la conozcamos solamente por ser el escenario de un juego de tablero diseñado por el conocidísimo Uwe Rosenberg llamado como la propia ciudad: Le Havre. Ahora, dentro del mundo lúdico la ciudad vuelve a ser noticia, ya que, al igual que ya hizo con su archifamoso Agricola, el diseñador ha lanzado una versión del juego para solo dos jugadores y con una duración de partida bastante inferior a la del original.

 

 

Le Havre: El Puerto Fluvial, editado en España por Homoludicus, es el título de esta versión de dos jugadores del juego de Rosenberg en el que nos ofrece una nueva depuración de las mecánicas de juego que ha ido trabajando a través de sus diferentes diseños. Así, si el sistema de juego de Agricola se nos ofrecía refinado y mejorado en Le Havre, las reglas de este último evolucionaban para convertirse en las de Ora et Labora, hasta el momento el mejor juego de este autor. Con El Puerto Fluvial Rosenberg hace un ejercicio de síntesis y ofrece una mezcla de Ora et Labora y Le Havre jugable en menos de una hora y con un reglamento muy sencillo. No es que se pueda decir que sus anteriores productos fueran complejos en cuanto a reglas, pero este último lanzamiento es realmente simple. Además, ofrece en mi opinión una experiencia de juego mejor que la que nos puede dar la versión para dos jugadores de Agricola, llamada Animales en la Granja.

 

 

En la caja de El Puerto Fluvial, pequeña y manejable, encontramos dos tableros de jugador con un almacén dibujado en cada uno, dos tableros con rondeles, que se usan para poner en marcha la mecánica principal del juego así como para servir de reloj de la partida, que dura doce turnos, un tablerito con un resumen de los edificios del juego, losetas de edificios y de monedas y unos cubitos de madera para indicar en los tableros de almacén la cantidad de recursos que posee cada jugador. La edición que he jugado es la de Z-Man Games, de manera que no puedo decir cómo es la calidad de los componentes de la de Homoludicus, pero si son iguales que los que yo he tenido en mis manos puedo decir que son de buena calidad. El diseño gráfico es bastante sobrio, dirigido exclusivamente a la funcionalidad, ofreciendo el juego un aspecto un tanto austero que a primera vista da una impresión pobre. Esta impresión desaparece en cuanto comenzamos la partida y vemos que nos encontramos ante un muy buen juego, con bastante profundidad y decisiones difíciles todos los turnos.

 

 

El juego consta, como dijimos más arriba, de doce turnos. En cada uno de ellos los jugadores tendrán varias acciones. En los tres primeros se llevarán a cabo tres acciones, en los tres siguientes, cinco, y así hasta las nueve de los tres últimos.  Los rondeles dividen los tableros en seis zonas con los siguientes valores: 0, 2, 3, 4, 4 + moneda y "!". Al cambiar de turno, el rondel se mueve provocando que un edificio que estuviera en el 0 ahora esté en el 2, uno en el 2 ahora está en el 3, y así. Cada vez que le toca a un jugador realizar una acción, este puede comprar un edificio o usar uno que esté en su tablero o en el tablero del oponente, pagándole a este una moneda. Si compra un edificio deberá pagar los recursos o monedas necesarios y colocarlo en el sector 0 de su tablero. Si usa un edificio, tanto suyo como del oponente, usará la habilidad de este tantas veces como el número del sector en el que se encuentre, y lo desplazará al sector 0 después. Es decir, que si se usa un edificio que está en el 3, este se usará tres veces y acto seguido se colocará en el sector 0. Un edificio que está en el sector marcado con un signo de admiración deberá ser vendido, obteniendo la mitad de su valor el jugador que lo venda, de manera que hay que procurar que ninguno llegue a estar en ese sector.  Para comprar edificios lo normal es pagar recursos, y las habilidades de los edificios en su mayoría consisten en obtener o transformar recursos. Para registrar lo que tiene cada jugador el juego viene con un original tablero de almacén, en el que se desplazará el marcador de un recurso a izquierda o derecha para indicar que se pierde o se gana una unidad de un recurso, y arriba o abajo para indicar que se ganan o se pierden tres unidades del mismo. Es decir, mover el cubo amarillo del grano hacia arriba quiere decir que hemos ganado tres unidades de grano, mientras que desplazarlo hacia la derecha quiere decir que hemos ganado una.  El tablero está diseñado de manera que una vez se ha llegado a tener determinada cantidad de recursos los jugadores deben administrarse muy bien para no desaprovechar acciones, por ejemplo usando un edificio que mueve el indicador tres pasos hacia la derecha cuando el indicador ya está a tan solo un espacio de distancia del final de la línea.

 

 

Una partida de Le Havre: El Puerto Fluvial consiste en comprar edificios y usarlos en el momento preciso para aprovechar de la mejor manera posible sus habilidades para comprar más y mejores edificios. Hacia el final de la partida aparecerán algunos que en vez de dar recursos o transformarlos otorgarán puntos al final de esta, de manera que hay que optimizar al máximo las acciones para poder adquirir cuantos más mejor. Dicho así suena muy sencillo, pero en realidad este juego nos plantea todo un reto. Cada jugador debe intentar que sus edificios lleguen a una zona que le permita usar su habilidad más veces, pero se arriesga a que los utilice el otro jugador, con lo que él solo ganará una moneda y el edificio usado se desplazará al cero, donde es inservible hasta el turno siguiente. Es necesario acumular dinero para usar edificios del otro jugador, pero la mayoría de estos se construyen usando recursos. Además hay que estar muy pendiente del final de la partida, ya que aunque al principio parece que va a dar tiempo a todo, en realidad este está muy ajustado y requiere de toda la capacidad de cálculo y anticipación de los jugadores.

 

 

Se suele decir que los buenos perfumes vienen en frascos pequeños. Le Havre: El Puerto Fluvial hace suya esa máxima adaptándola al mundo de los juegos de mesa, ofreciendo partidas con mucha tensión y profundidad de juego en una caja pequeña y fácil de transportar. Las únicas pegas que se le pueden poner son que la duración de las partidas van más allá de los 30 minutos que dice la caja, aunque no creo probable que pasen de una hora en ninguna ocasión, y que el apartado gráfico del juego es un poco sobrio y se habría agradecido que estuviera un poco más trabajado. Dos cositas apenas sin importancia si las comparamos con las magníficas partidas que nos depara este pequeño juegazo de Uwe Rosenberg.

 

Todas las imágenes de esta reseña se han obtenido de Boardgamegeek.

 

Análisis de la encuesta del mes: junio

El año sigue avanzado, y nosotros seguimos jugando. Volvemos con la encuesta del mes. En esta caso preguntamos la opinión del publico malacitano sobre las expansiones, estos complementos del juego que he criticado y he visto criticar en algunos casos. Dimos tres opciones en la encuesta: Solo compro si añaden algo interesante, Soy un completista, suelo comprármelas todas y El juego básico es suficiente.

Tengo que decir, que no es que sea un critico total a las expansiones, pero...

 

Como todo jugador empece con los juegos básicos. Carcassone, Catan, etc... Y Carcassone es uno de esos juegos al que se le coge cariño y he acabado teniendo casi todas las expansiones , ya que en su mayoría me las han regalado. Esto mismo se extrapola a Catan, Alta tensión .. etc. Alta tensión tiene una cantidad de expansiones demasiado grande hasta para el coleccionista mas extremo.

 

 

Y mi pregunta a esto es ¿Realmente son necesarias tantísimas expansiones?. Yo creo que no. Personalmente creo que un juego debe jugarse sin expansiones o como mucho con alguna si realmente hace el juego mas interesante. Si resulta que el juego básico debe tener muchas expansiones para que sea bueno, a mi parecer no debería estar en nuestra ludoteca por no hablar de que por ese dinero podemos adquirir juegos distintos que nos aporten mas. A estas alturas no me desharé de carcassone por que le he cogido cariño pero no volveré a caer en la trampa con otros juegos.

Otro caso son juegos en los que la expansión nos da la posibilidad de mas jugadores o un cambio de mecánicas interesante y el juego solo tiene esa expansión y alguna mas, como por ejemplo La Villa. En estos casos si me parecen adquisiciones interesantes.

 

 

Por otra parte tenemos los formatos de juegos en los que si o si tendrás que ampliar por que son coleccionables. En este rango podemos encontrar los juegos de cartas coleccionables o los juegos de miniaturas  como x-wing. Esto ya es a criterio de cada uno. No voy a dar lecciones por que mi colección de figuras da miedo. Pero si que es verdad que si no coleccionas unos mínimos este tipo de juegos no serán tan interesantes. Eso si, a nuestra cartera no le hará tanta gracia.

 

 

En resumidas cuentas y en mi modesta opinión. Expansiones, si pero solo cuando sean necesarias.

 

Así pues, vamos con los resultados. En primer lugar con un 70% de votos encontramos Solo compro si añaden algo interesante, en segundo lugar con un 20% de votos encontramos la opción de Soy completista, suelo comprármelas todas y por ultimo con un 10% de votos El juego básico es suficiente.