Con diez cañones por banda...

Ron, ron, la botella de ron...



Jugadores: 2-5 (mejor a 4 y 5)

Duración: 45-60 minutos

Complejidad: Familiar

Diseñador: Perepau Llistosella

Ilustradores: Chechu Nieto y Pedro Soto

Editorial: Asylum Games


21 Motines (21 Mutinies) es un juego de Perepau Llistosella, editado por nuestros amigos de Asylum Games. Se trata de un juego sencillo, accesible para todos los públicos, recomendable para iniciarse en el mundo de los juegos de mesa.



DISEÑO Y COMPONENTES

El diseño gráfico de 21 Motines es un excelente trabajo obra de Chechu Nieto y Pedro Soto. Buenas ilustraciones y un diseño bastante claro. Quizás echamos de menos un recordatorio extra en algunos espacios del tablero (nada grave, aún así). Los símbolos de las cartas probablemente también podrían haber sido un poco más claros; hay que consultar la hoja de ayuda sí o sí, como viene siendo costumbre en la mayoría de los juegos últimamente. Las reglas también pueden generar alguna duda en las primeras partidas.


Respecto a los componentes, sensaciones encontradas. Por un lado, el cartón del tablero es demasiado fino. Un componente tan importante debería haber sido de mejor calidad. Para compensar, ¡las monedas son una pasada! De plástico duro y muy bien diseñadas; da gusto escuchar el sonido del entrechocar de nuestros doblones al pagar cualquier cosa. El resto de componentes (cartas, cubos...) son más que aceptables. El precio, 32 euros, nos parece adecuado: ni muy caro, ni muy barato.



¿CÓMO SE JUEGA?

21 Motines, como ya hemos dicho antes, es un juego sencillo y para toda la familia. Su mecánica principal es la colocación de trabajadores (Caylus, Agricola, Los pilares de la Tierra, La Villa...); es decir, colocar nuestros peones en los diferentes espacios disponibles en el tablero. No obstante, 21 Motines innova un poco en este tipo de mecánica: el jugador principal (el capitán) elige la acción que se realizará durante el turno, y el resto de jugadores sólo podrán elegir esa acción, descansar en su camarote... o amotinarse para convertirse en el nuevo capitán, claro está.


*Muy importante: el capitán nunca puede realizar la acción realizada durante la ronda anterior. Si no aplicamos correctamente esta regla, el desarrollo del juego podrá verse seriamente afectado.


El capitán podrá elegir entre varias acciones, pero el objetivo del juego, básicamente, es conseguir joyas para posteriormente venderlas en el mercado negro, recibiendo a cambio una suma importante de doblones y puntos de victoria.Para ello, nos serán de ayuda otras acciones como buscar tesoros hundidos entre restos de un naufragio o visitar la taberna de la isla para, como buenos piratas, regarnos bien entre botellas de ron.



La partida concluirá cuando se hayan producido 21 Motines (¡quién lo hubiera dicho!) o cuando se acaben las fichas de joyas. En ese momento se procederá a jugar un último turno y a realizar el recuento final de puntos, donde obtendremos algunos puntos extra por cartas conservadas en nuestra mano o doblones sobrantes (aunque ojo, también perderemos puntos por los cubos de ron que no hayamos gastado; borrachines, gastad cuidado).


CONCLUSIONES

21 Motines es un buen juego. No el mejor juego del mundo, ni tampoco el más original, pero las partidas son amenas y su duración va acorde a su dificultad, lo que evita que el juego se haga pesado. Los turnos son rápidos y dinámicos, de manera que incluso a 5 jugadores las esperas entre turnos apenas se dejan notar. A ello ayuda especialmente el hecho de estar obligado a seguir al capitán, que limita las decisiones a tomar. Obviamente, esa limitación también hace que sea un juego muy sencillo y familiar.


Aún así, da la sensación de que 21 Motines esconde algo más de lo que pueda parecer a simple vista. Los motines son importante aún cuando no te conviertas en el nuevo capitán, ya que te permitirán escalar posiciones en el orden de turno, y con ello aumentar tus posibilidades de convertirte en capitán en un turno posterior. Por otro lado, no poder elegir la acción realizada por el capitán el turno anterior también hace que sea de gran importancia elegir bien el momento en que amotinarte.



Como pegas, destacamos que el juego funciona mejor con 4 o 5 jugadores. A 3 posiblemente pierda bastante, mientras que a 2, con una variante que incluye el uso de un jugador virtual, no creemos que sirva más que para probar el juego y hacerse con las mecánicas. Por otra parte, parece que las remontadas son difíciles: empezar mal puede hacer que la partida se ponga bastante cuesta arriba.


Resumiendo: 21 Motines es un buen juego en su categoría. Si esperamos de él lo mismo que de un Caylus, obviamente nos defraudará. Si nos acercamos a él con una mentalidad más abierta y dispuestos a pasar por apenas una hora de juego desenfadado, podremos disfrutar sin ninguna duda de las peripecias de los filibusteros del Santa Marta y su perenne insubordinación. 


¡Arrrrrrrrrrrrr!


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